Desde muy pequeño la fotografía ocupó un lugar en mi vida sin quererlo. Las primeras imágenes que recuerdo con cariño son aquellas tomadas durante mis vacaciones de verano con mis padres en las sierras de Córdoba, Argentina. Típicas fotos 4x4 en blanco y negro, hechas con una tradicional cámara de cajón.

También el cine hizo su parte en mi formación para con la composición a la hora del registro fotográfico. Las incontables horas de matinée, familiar y noche en los cines de mi ciudad, sin duda marcaron en mi mente una forma de ver el mundo que me rodeaba.

Cuando tuve mi primera cámara, una Kodak Instamatic 104 y más tarde mi propio cuarto oscuro, en una habitación desocupada en el negocio de mis padres, recuerdo que pasaba noches enteras descubriendo lo que podía lograr con esa pequeña camarita. Con ella obtuve la “Primera Mención” en un concurso fotográfico, del recién estrenado Foto Club San Lorenzo. El premio incluyó un diploma, químicos, películas y herramientas para el cuarto oscuro. Debo admitir que por esos años, mediados de los ´60, todo lo que se me cruzaba frente a mí cámara no perdía tiempo y quedaba registrado para siempre.

Luego llegó a mis manos una Canon Demi, de medio cuadro. Una bella cámara con la cual se podía lograr nada menos que 72 imágenes con un simple rollo de 35 mm. El apuro por saber cómo había logrado captar una serie de imágenes hacía a menudo que cortara el rollo en dos o tres partes para irlo revelando y poder ver el resultado final. Esos días de mucha inocencia y descubrimientos son recuerdos imborrables.

 

 

Terminé mis estudios y el ánimo de conocer nuevos horizontes me llevó al poco tiempo hacia el Viejo Mundo. Luego de planear cuidadosamente mi visita por casi un año, hay que recordar que entonces Internet no existía, por lo cual investigar lo que debía ver en cada país a visitar llevaba más tiempo.

Pero todo se hizo más fácil gracias a que por esa época a los viajeros de Primera Clase de Air France, se les entregaba el libro “Vacaciones en los cuatro extremos del mundo”; naturalmente yo no viajaba en 1ra, pero me las arreglé para obtener el mío. Este me ayudó mucho. En esa época, 1971, las guías de viaje no eran tan populares como hoy en día.

Viajé sólo a Ámsterdam en mi primer vuelo transoceánico de Buenos Aires – Río de Janeiro – Dakar – Lisboa- Paris- Ámsterdam. Fue un vuelo interesantísimo y no cabía en mi todo lo que iba descubriendo minuto a minuto.

Tomé a Rótterdam, en Holanda, como mi base, y desde allí me desplacé primero a Luxemburgo y Bélgica, luego al Reino Unido; más tarde al norte de Europa, Escandinavia y finalmente al centro y sur europeos. Todos estos viajes los realicé en tren, pero esta vez sí en primera clase, con un ticket por dos meses de Eurailpass.

En los primeros viajes hice fotos con una Voilander Vito BL que era una cámara alemana muy popular en Europa en esos tiempos.

Cuando llegué a Hamburgo, compré mi primera cámara reflex, una Canon FT ql con lente 50mm 1.8. Con ella hice miles de slides con rollos AGFA de 100 asa 18 din.

Recuerdo que a cada regreso de un viaje, llevaba los rollos a revelar a una tienda en Schiedam y los empleados se sorprendían por la cantidad de rollos que traía. Curiosamente pocas eran las fotos que salían mal, ya que no me gustaba usar flash en interiores y era allí, usando 100 asa, cuando había que extremar el pulso y algunas (muy pocas) fallaban. Fue una experiencia extraordinaria y como todo lo bueno se acaba, después de cuatro meses viajando tuve que regresar a Argentina.

 

 

Nuevamente la rutina, pero los slides sirvieron de mucho, además de mostrarlos a mis familiares y amigos. Precisamente con dos de mis mejores amigos de aquella época, Alejandro Blando (guión) y Jorge Chiappe (locución), nos dedicamos a hacer audiovisuales con mis diapositivas. El primero, nuestra modesta pero muy bien hecha pieza “Europa 71”, del Grupo Audicolor, así nos llamábamos, lo estrenamos en el Cine Argentino de nuestra ciudad. Realmente fue un éxito y también fue mostrado en otros pueblos y en la ciudad de Rosario.

Pasó el tiempo y nuevamente a viajar, esta vez Europa, Canadá, EEUU y Venezuela. Aproveché para estudiar inglés, los primeros meses los pasé en una ciudad costera al sur de Inglaterra: Brighton, donde está el curioso edificio Regent’s Palace de estilo hindú. Más tarde estuve trabajando como voluntario en un proyecto de Naciones Unidas, en una ciudad situada en el centro del Reino Unido, de nombre Wolverhampton.

Un año fuera y cientos de slides que aumentaron mi archivo y así el del Grupo Audiocolor, que ya nos dedicábamos comercialmente a hacer audiovisuales. Finalmente terminamos comprado una cámara de cine marca Bolex de 18 mm, con la que llegamos a hacer tomas experimentales. Nos dimos cuenta que estábamos entrando a las “ligas mayores”, pero nuestra poca experiencia sumada a que los films para este tipo de cámara eran muy costosos, nos hizo abandonar el proyecto.

Durante la celebración de la Copa Mundial de Fútbol Argentina 1978, conocí a grandes profesionales de la fotografía de las agencias AP (Associated Press) y UPI (United Press Internacional), como Ron Kuntz, lo cual me brindó la oportunidad de conocer de cerca el trabajo de estos fotoperiodistas de EEUU.

Al año siguiente viajé al exterior y esta vez, en mi escala en México y con el apoyo de la gente de UPI, con mi decisión y también con la fortuna de que el Papa Juan Pablo II hacía su primera visita a Latinoamérica, me uní como stringer al grupo de fotógrafos de esa agencia de noticias que habían viajado al DF y a ciudades del interior para la cobertura internacional. Fue durante esta visita que pude lograr mi primera foto publicada, el Papa rodeado de papelitos, tomada en Puebla.

Así, con el tiempo me nombraron foto corresponsal para México, cubriendo importantes visitas y acontecimientos en este país y en Centroamérica. Para algunas de estas coberturas en la ciudad de México llegaban colegas de Los Ángeles, como Carlos Schiebleck y de Denver Joe Marquette. Ellos, y más tarde Lou García, el Editor de Fotos para Latinoamérica, me enseñaron los secretos de esta profesión.

 

  Con frecuencia visitaba EEUU, donde fui adquiriendo mi equipo como todo un profesional, sin duda era lo que quería ser, y también allí hice mis primeros pasos, por ejemplo para las elecciones de Ronald Reagan. Mientras tanto en Centro América eran años de turbulencia y pasaba semanas enteras de cobertura, en Nicaragua y El Salvador, con la caída del régimen Somocista y la guerra civil y muchas son las anécdotas a contar de esa época, pero sólo mencionaré un par de ellas.

Managua, Nicaragua, en ese momento aun mostraba los signos del terremoto de 1972. Cada vez que salíamos al campo para hacer fotos, recuerdo que llevábamos toallas blancas colgadas en la cintura, las cuales usábamos como banderas blancas para desplegarlas cuando nos encontrábamos con la guardia de Somoza o los guerrilleros Sandinistas, pero de poco servían cuando los aviones cazas de la aviación Somocista hacían sus pasos sobre zonas ocupadas por la guerrilla, lo único que quedaba era refugiarse bajo algún camión o en alguna cuneta.

En El Salvador el día de las exequias de Monseñor Arnulfo Romero, 1 de abril de 1980, quien había sido asesinado días antes por la derecha, recuerdo que estábamos muy tranquilos sentados a eso de la 9 de la mañana, esperando comenzara la ceremonia en la plaza frente a la catedral metropolitana. Cuando vimos que de pronto, con una multitud frente al atrio, llegaban camiones con miembros de la Guardia Nacional. Alguien preguntó, creo que fue el corresponsal de la revista Time, ¿Creen que dispararán? y yo contesté“Por supuesto que no!” A pocos minutos de las dos esquinas opuestas a la plaza y desde arriba del Palacio Nacional comenzó una balacera hacia los asistentes y en nuestra dirección. Resultado: 40 muertos y más de 200 heridos. Ese día logré una fotografía que al año siguiente obtuvo un premio muy importante en fotoperiodismo. Mostraba a un boy scout cargando a una señora herida.

 

  Fueron meses de muchos viajes por todo Centro América ocupado en los “assigments” más dispares: torneos de fútbol, visitas de estado, huracanes, tomas de poder, secuestros, carreras de autos, etc. Eso era lo interesante para un corresponsal extranjero, cubrir diversos acontecimientos y saber adecuarse al momento. Un día cualquiera me encontraba haciendo una nota de los adultos y niños que vivían de lo que les proveía un gigantesco basurero en la ciudad de México y a los pocos días conversaba con la Reina Silvia de Suecia, en ese tiempo embarazada, mientras esperaba al pie de la Pirámide Chichén Itzá, en Yucatán México, a que el Rey Gustavo Adolfo subiera la pirámide.

Una anécdota en México que casi me costó que me echaran del país: UPI tenia un servicio de “Especiales”, se trataba de fotos que pedían los clientes, y se les enviaba fuera del servicio regular. Esa vez un diario de Nueva Celandia pidió una foto de la visita de su primer ministro a México. Por alguna circunstancia no lo habíamos cubierto. Como era la costumbre, llame al Departamento de Fotografía de Los Pinos, Residencia Oficial del Presidente, y me dijeron que fuera a buscar la foto. En ella aparecían los dos jefes de estado y sus esposas. Cuando llegué me encontré que estaban retocando la fotografía; alguien arreglaba el rostro de la Sra. del presidente de México, y yo naturalmente le tomé una foto en el acto. Cuando me vio el director de prensa me dijo: “Dese por expulsado del país si transmite esa fotografía.”

En 1983, en Lima, donde había sido trasladado para abrir la oficina de fotografía de UPI, me encontré nuevamente viajando por Suramérica y cubriendo por esa época, en Perú, el fenómeno Sendero Luminoso. Los carros bombas eran cosa de todos los días. También, las grandes protestas en contra de Pinochet me obligaban a viajar frecuentemente a Santiago de Chile.

A mediados de 1984 UPI vendió el servicio fotográfico a Reuters, así que pasé a trabajar con esta agencia un tiempo más en Perú, cubriendo a la vez los sucesos que ocurrían en Colombia, como la toma del Palacio de Justicia y el catastrófico deslave en Armero, donde perecieron 25.000 personas.

 

  Más tarde fui trasladado a Sao Pablo, como Jefe de Fotografía. Para cubrir Brasil, un extenso país, éramos sólo dos personas, yo en Sao Paulo y un colega en Río. Así que fue necesario viajar a las principales ciudades del país para armar una red de “freelances” a quienes usábamos cuando surgían noticias importantes en lugares remotos de ese país.

Desde mis días en México se usaba para la transmisión de fotografías vía telefónica un excelente equipo compacto llamado UPI 16-S. Con ayuda de estos fotógrafos, generalmente empleados por los periódicos locales, lograba que se transmitieran las fotos a la sede central en Washington, DC. En un 80 por ciento de los casos le ganábamos a la competencia, AP o AFP. Hasta ahora no lo había mencionado: El tema de la competencia era lo más sabroso del trabajo.

No solo había que hacer la foto, ésta debía decir mucho, es decir, contar la historia por si misma, ya que por esa época sólo se transmitían a lo máximo tres fotografías de un acontecimiento importante. También había que mostrarla al mundo, y siguiendo el lema de un libro de la UPI, “Cierre a cada Minuto”, era indispensable transmitirla antes que la competencia porque sabíamos que en cualquier parte del planeta un periódico estaba cerrando y la primera foto que saliera por el receptor de fotografías en la sala de redacción de ese periódico era la que tomaba el editor para publicarla.

Publicación que luego veía el jefe de la oficina de Reuters en algún lugar, llámese Bangkok, Ciudad del Cabo, Viena o Guatemala e informaba a la sede central y al día siguiente sabíamos si habíamos tenido un buen “play” con nuestras imágenes. Era una lucha diaria pero llenaba de satisfacción saber que la foto que habías logrado era vista por millones de personas en el mundo entero.

 

  En esa época, como en la actualidad, era por lo general en el mejor hotel de la ciudad donde improvisábamos nuestros laboratorios portátiles o en los baños de los aeropuertos o en una casa rodante.

El tiempo pasó y finalmente terminé trabajando en las oficinas centrales de Reuters en Londres (Reuters tiene tres centros de edición: Londres, Hong Kong y Washington, DC), como Sub-editor de Fotografías. En esta oficina el trabajo era de edición y había que estar las 24 horas intercambiando las fotos que producían esos centros, Londres con toda Europa y África, Hong Kong con Asia y Australia, y Washington. DC con las Américas.

Allí el trabajo consistía más en editar y poco tomar fotos. No obstante, tuve nuevas experiencias al cubrir eventos de la casa real inglesa, la Sra. Tatcher, la moda, el fútbol, las carreras de autos, etc. Para esa época ya se trasmitía con un equipo más sofisticado y también las ocasiones y el protocolo hacían que el fotógrafo se vistiera a la altura, muy de costumbre en galas donde participaba la realeza o en la entrega de premios de la academia del cine Británico, etc.

Al margen de lo estrictamente laboral, los paseos al interior de Gran Bretaña hicieron que incrementara mi archivo personal de imágenes. Estando en Europa y más tarde ya libre de compromisos laborales, residiendo en Holanda con mi esposa Nancy, hicimos los paseos obligados por el viejo continente lleno de lugares, algunos bellos, otros curiosos y otros menos interesantes, pero la mayoría culturalmente enriquecedores.

 
 

Dos fotografías que hacen historia

En el 2006, dos imágenes que curiosamente hice en un mismo año, 1980, fueron escogidas entre un total de 11.5 millones de fotos pertenecientes a los archivos de la United Press Internacional para ser incluidas en el libro "PICTURE THIS! The Inside Story and Classic Photos of UPI Newspictures", escrito por el colega Gary Haynes, con introducción del legendario periodista Walter Cronkite.

El libro muestra, en cada página, fotografías en blanco y negro, y cuenta la historia de la agencia, orgullosa de sus premios Pulitzers y de sus fotógrafos. Entre las anécdotas relata cómo el archivo de esos millones de imágenes de UPI fue a parar a una cueva subterránea en Pennsylvania, a 12 grados bajo cero, al ser adquiridas por el millonario Bill Gates, propietario de la agencia Corbis.

Las fotos incluidas son la del exBeatle Ringo Star usando un distintivo de la UPI como monóculo, que vio en mi chaleco, en un momento de descanso durante el rodaje de una película en México.

La otra imagen fue tomada en San Salvador, El Salvador. Un boy scout cargando a una señora herida mientras una persona en el fondo hace disparos, durante la masacre sucedida el día de las exequias de Monseñor Arnulfo Romero, el 1ro de abril de 1980. Fotografía premiada: ' George Polk Award en Fotografía Periodística' de la Universidad de Long Island, New York, y 'The Deadline Award, Premio a la Excelencia en Fotografía Noticiosa', New York City, Professional Chapter of Sigma Delta Chi (Es la imagen número 97 en la sección fotografías) .


Arquitectura

Ésta es motivo de muchos de los registros en un viaje a Inglaterra, Holanda, Alemania, Francia y EEUU en el 2007. En esas latitudes disfruté visitando y retratando obras importantes que invito a ver en mi sección de fotografías.

 

 

 

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